Si al comenzar El Programa pensaba que nunca me atrevería a sacar de su escondite mis defectos de carácter, mucho menos esperaba verme diciéndoselos a una persona. No sé porqué el sentimiento de perdonarme lo siento más cuando lo hago con una persona que cuando lo hago con mi poder superior, me imagino que tendrá algo que ver los años de niño que me pase confesándome los domingos, creo que mi educación religiosa hace que necesite descargar mis remordimientos con alguien; no me vale hacerlo solo con mi Poder Superior. Liberarme de esa pesada carga que he llevado durante años. No me vale con saberlo yo, no me vale conque lo sepa alguien a quien no puedo ver, necesito descargarlo en alguien humano, de este mundo, necesito sentir que todo el daño que he hecho, a mi, a los demás, es por que soy humano. No importa lo que haya sido, lo que haya hecho, todo queda perdonado después de dar este paso, y solo seguiré arrastrando lo que no pueda decir, afortunadamente en mi caso lo dije todo. Al igual que escribir me obliga a dar forma a mis pensamientos, decir mi cuarto paso en voz alta ante otra persona me obliga a constatar mi honestidad al quedar dicho todo lo que causaba sentirme indigno del amor de los demás, del mío propio. Decir todo mi cuarto paso a otra persona me acerca a la buena vida.