Poder ver mi parte dañina, ese defecto de carácter que hace daño, a mí, a los demás. Poder ir desenmascarándolo, ver dónde, cuándo se manifiesta, el motivo, los daños que hace, las consecuencias que arrastra. Algo que me ha estado perjudicando durante tanto tiempo, ahora lo estoy destapando, sacándolo de su escondite, ese en el que durante tanto tiempo lo he mantenido oculto, pensando que por no verlo no existía, engañándome solo a mí mismo, siendo evidente para los demás. Ahora con vuestra ayuda, mi buena voluntad, con El Programa, con mi Poder Superior, voy a poder superar el miedo para verlo de cara. Es ahora cuando me toca hacer un inventario sin buscar justificaciones, sin culpables, sin castigarme por ello. Con toda la ternura de la que soy capaz hacia mi necesito ir escribiendo para dar forma a mis recuerdos, escribiendo lo que ya sabía, descubriendo cosas que desconocía. Para llegar a liberarme primero necesito saber de qué, cómo actúa, de qué maneras sublimes se me cuela, llegar a identificarlo, ponerle un nombre. Mis necesidades de llevar la razón provocan conflictos, separándome de los demás. Aunque el origen de mi comportamiento este lleno de buenas intenciones, como cuando siento una amenaza de una circunstancia, de una persona, de algo, y quiera protegerme, proteger a los demás, no se justifica querer imponer mi razón sin que los demás estén de acuerdo; lo acepten sin imposiciones, sin enfados, sin conflictos.