En los grupos de Doce Pasos he aprendido que no soy como los demás, hay cosas que ellos pueden hacer y yo no, como beber. Esto también me ha servido para ver que hay comportamientos que no me puedo permitir, ante los que me tengo que derrotar. He podido aprender que mi principal enemigo es la razón, al igual que el alcohol, la razón, un poco de razón, es la causante que me puede llevar a manifestar mis defectos de carácter, los que hacen daño, para al final, aún llevando razón acabar perdiéndola. La razón es la causante de que me enfade, que tenga conflictos cuando los demás no me dicen, no hacen, no me tratan como yo quiero. No es que no busque la razón pero este Programa me enseña, en el inventario diario, a reparar lo antes posible el daño, a mí, a los demás. El Programa me enseña a poner orden, primero mi sano juicio, luego la razón. Mi sano juicio es ese que logra que haga de entre lo que quiero, lo que me conviene, ese que va a mi favor, que hace cosas que me vienen bien. Si estoy alterado me salen palabras que hacen daño. Sea por lo que sea por lo que esté alterado, si me manifiesto, lo hago de tal forma que hago daño, las palabras, los gestos, lo que hago es fruto de un mal sentimiento que tengo en ese momento, y la manera en que lo manifiesto es mal, de forma dañina. Cuando estoy alterado pierdo el sano juicio. La única manera de mantener mi sano juicio, si estoy alterado junto a otras personas, es callándome o apartándome del sitio. Para mantener el sano juicio necesito estar tranquilo.