Lo que me ayudó a dar este Paso Dos fue algo que me dijo un compañero: “para recuperar el sano juicio tú solo no puedes”. Hay dos cosas que entiendo en este paso; una es que no tenía sano juicio; y dos es que yo solo no podré llegar a tenerlo, por lo que necesito ayuda, de un poder superior al mío. El poder superior en el sentido de que yo solo no puedo levantar un peso de 300 Kg. pero con ayuda de otros si podremos. Ahora he podido saber que esto sí es así, siempre que yo colabore. Creo que el sano juicio es una actitud de amor hacia mí mismo; solo por hoy tengo que luchar, vencer para conseguir hacer de entre lo que quiero, lo que me conviene. El sano juicio no es algo que tengo o que no tengo, es algo que en unos momentos lo tengo y en otros no; avanzando en El Programa voy adquiriendo salud física, mental, emocional, espiritual; en mis pensamientos, en lo que digo, en lo que hago. Se manifiesta en mis relaciones sentimentales, mostrando mi mejor parte e intentando no manifestar la peor; en mis relaciones sexuales, no teniendo dos relaciones al mismo tiempo; en el trabajo, evitando la impaciencia y el estrés; con la familia, aprendiendo a tener relaciones sanas, afectuosas, sin intentar manipular para conseguir mis deseos. Este Paso Dos me promete que si estoy activo en El Programa voy recuperando el sano juicio; que es lo que más me acerca a la buena vida.