Lo que entiendo por la Voluntad de Dios es que pase lo que pase lo acepte. Yo puedo querer que se produzca una determinada situación que no se ha producido, mi forma de entender la voluntad de Dios es diciéndome “lo que viene conviene” que es como decir hágase tu voluntad, pero no siento que lo que haya pasado a sido su voluntad sino que en ese momento no puedo ver los beneficios de lo que entiendo es malo. Mi Poder Superior me ayuda, dándome sano juicio, a crecer espiritualmente para sacar de lo que es malo algo bueno. Hay días, épocas en las que le abandono, tomo decisiones que me perjudican, siento que he perdido el sano juicio; mi Poder Superior, La Naturaleza, siempre está ahí, soy yo el que me pierdo, solo necesito regresar a ella, nunca me ha fallado. Ahora este Paso Once me señala el camino de la meditación, una forma más de recuperar el sano juicio, conectando más conmigo logro tener mejores sentimientos hacia mí, hacia los demás. La meditación me ayuda a consolidar los pasos que ya he dado, es una nueva guía que me ayuda a decir, a hacer lo que me conviene;  me acerca a ese despertar espiritual del que me habla el Paso Doce, me ayuda a dar sentido a mi vida. La idea que tengo de mi Poder Superior es mágica, cuando creo que lo tengo lo pierdo, cuando lo busco lo encuentro.