Intento poner mi buena voluntad en todo lo que hago, en lo que digo, y mi Poder Superior me ayuda a aceptar lo que suceda, “Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de un Poder Superior, tal y como cada uno lo conciba”. No creo en una voluntad de mi Poder Superior, en que lo que ha pasado ha sido obra suya, sin embargo creo que mi Poder Superior rige todo el Universo, es el que me permite vivir lo bueno y lo malo, sin dramatismos, sin autocompasión, me ayuda a recuperarme antes de los momentos malos, me ayuda a recuperar el sano juicio, ese que me marca el camino de lo que me conviene. Mi Poder Superior me ayuda a poner la buena voluntad en mi vida, esa parte de mí que quiere tener relaciones sanas, con pocos conflictos, ayudándome a derrotarme ante mi razón. Me aporta tranquilidad al saber que lo bien o mal que haya dicho, hecho, ha sido con buena voluntad. Al poner mi voluntad y mi vida en manos de mi Poder Superior siento, no una dependencia, sino una liberación al perder los temores a lo que pueda suceder, al saber que él me ayudará a soportar lo que pase, como algo natural, a buscar mi sano juicio y volver a poner mi buena voluntad. Es mi ego, mi razón, la que se interpone entre mi Poder Superior y la buena vida, mi razón intenta hacerme ver que no soy merecedor de lo malo que pasa en mi vida, me lleva por caminos conflictivos. Mi Poder Superior me ayuda a tener sano juicio para acercarme a la buena vida.