Cuando entré a los grupos comencé a oír testimonios hablando de los problemas que les estaba dando su ego. Me costo tiempo entender de qué se trataba hasta que comprendí cómo El Programa me ayuda a desinflar el ego. El ego lo entiendo como la parte mía que quiere satisfacer mis necesidades y deseos. El ego saludable lo necesito para cubrir mis necesidades básicas. El ego tóxico es el que quiere tener y que las cosas sucedan como a mi me gustaría. El ego es esa parte no física que recibe las heridas, la que se siente ofendida, la que se enfada, la que crea conflicto cuando las cosas no son como él quiere. Necesito desinflar el ego para poder derrotarme ante lo que hace daño, a mi, a los demás. El Programa me enseña a derrotarme desde el Paso uno y continúa hasta el doce pidiéndome una derrota incondicional. Este Paso me ayuda a volver a derrotarlo, a recuperar el sano juicio, a acercarme a la buena vida. Puedo entender que haya personas que no estén preparadas para sacar a la luz la totalidad de sus asuntos. En mi caso tardé cuatro años en hacerlo; el temor estaba detrás, ese era el motivo para no avanzar. Mi experiencia ha sido la de haber tenido un compromiso total con este paso. Saqué todos los asuntos que aparecieron en el Paso Cuarto. Estoy contento de haberlo hecho así, ya que el tiempo me ha demostrado que actué bien. Hacer este Paso Quinto me acerca a la buena vida.