Mi necesidad de llevar la razón provoca conflictos, separándome de los demás. Necesito ir describiendo los momentos en los que se manifiesta mi defecto de carácter, ese que quiero desenmascarar, sacarlo de su escondite. Estoy en un grupo organizado, comienzo aceptando las normas, poco a poco voy viendo cosas, que según yo creo, van a ser perjudiciales para los que estamos en el grupo, intento exponerlas, siento mis argumentos como un ataque, los demás me hacen ver la forma distorsionada que tengo de exponerlas, noto su tensión, ellos notan la mía. Mi naturaleza hace que insista, que de alguna manera quiera conseguir lo que me propongo; hay un momento en el choco con alguno del grupo. Veo cómo me ha faltado serenidad, no he sabido aceptar lo que ya estaba establecido, sabiduría para saber cuál es la linea que no debo pasar, acabo huyendo, aislándome. Hay una base de buenas intenciones en mi comportamiento aunque eso se traduzca en conflictos; queriendo hacer el bien acabo haciendo el mal. Hay algo en mí que no tolera la autoridad, no por el mero hecho de ser la autoridad sino por imponer las cosas que, según yo creo, se pueden hacer mejor; no es algo grave pero si lo suficiente para crear conflictos, aislarme. En mi camino de la introspección he podido ver cómo no soy intolerante con todo lo que considero una amenaza, como cuando estoy seguro de que la persona sabe las consecuencias de lo que está diciendo o haciendo. Sin embargo si me veo intolerante cuando siento una amenaza que creo que no ha sido percibida por las personas que están conmigo.