Saldar deudas con mi pasado, con las personas a las que he hecho daño. “Reparamos directamente el mal causado cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiere hecho más daño o perjudicado a un tercero”. Una de las formas en cómo veo la reparación que tengo que hacer en este paso es volviendo a construir lo que he destruido. El daño que he causado ha hecho que la vida de las personas afectadas sea peor. La forma en cómo quiero saldar mis deudas es reparando el daño. No me basta con pedir perdón. Creo que no es suficiente sentarme frente a la persona que durante meses, años, ha sufrido mis comportamientos tóxicos, y decirla, con toda la sinceridad y honestidad, que siento que no haya podido comportarme de una forma sana, afectuosa. Esta forma es buena, pero no se sostiene si yo antes no he podido transformarme, cambiar los sentimientos que tengo hacía mí mismo, quererme. Primero he tenido que cambiar mis hábitos, mi forma de relacionarme, liberarme, total o parcial, de los defectos de carácter que fueron los causantes de esta situación. Entonces es cuando decirla que lo siento, que no he sabido hacerlo mejor, que no he sabido tratarla, que a partir de hoy voy a intentar reparar el daño, aportarla cosas que hagan mejor su vida, la nuestra. No se trata de dejar de ser yo, de hacer todo lo que ella quiera, muy al contrario, se trata de construirme yo una nueva vida desde la que poder ayudarla, ayudarnos a vivir una buena vida.