Mi Poder Superior no me dice lo que debo o no hacer, no tiene voluntad propia. Aunque también podría decir que su voluntad es que acepte lo que suceda, sin sentirme una víctima, sin autocompasión. Lo que él me dice es que busque mi sano juicio para hacer lo que me convenga. Mi Poder Superior nunca escuchará mis peticiones para que sucedan las cosas que me gustaría, ni será el culpable de lo que me suceda. La vida que voy viviendo la voy construyendo con lo que soy, con lo que tengo, con los caminos que voy eligiendo. Mi Poder Superior me ayuda a desdramatizar, a sufrir menos las cosas malas que me vayan pasando, me hace ver que debo buscar mi sano juicio para evitar que me sucedan más cosas malas que buenas, pero que las malas son inevitables; mi Poder Superior está ahí para recordármelo, para ayudarme a manejarlas o aceptarlas. La forma en que más me ayuda es a través de la derrota, me enseña a ser humilde, a darme cuenta de la poca capacidad que tengo para cambiar las cosas, las personas. Me hace ver que soy yo el que tiene a la vez el problema y la solución, que depende de mí tener una mala o buena vida. Mi Poder Superior está en La Naturaleza, lo visito dos veces por semana, cuando quiero encontrarle siempre se donde está; se manifiesta mientras ando, yo solo, por La Naturaleza, me transmite su poder a través de toda su vida vegetal, animal. Hay veces que necesito andar durante horas, días, para recuperar el sano juicio, lograr hacer lo que me conviene.