Todavía no lo he conseguido. Siempre me ha causado admiración las personas que hacen un inventario diario. Poder darme cuenta de las cosas buenas y malas que he hecho. No dejar que nada se quede en mi mente, taparlo para no verlo, vivir con ello el resto de mi vida. Veo que es un ejercicio que no lleva más de quince minutos al día, que me ayudaría a liberarme de las cosas negativas, las tóxicas, me ayudaría a sentirme bien por las saludables, por los comportamientos afectuosos. Poner en una columna lo que resta, en otra lo que suma. Darme unos minutos al día para ver cómo estoy viviendo mi vida. Darme cuenta si algo lo he dejado aparcado por falta de tiempo, de ganas, por excesivo ego. Este paso me dice que no basta con poner toda mi buena voluntad en lo que hago, con intentar darme cuenta en el momento de los errores que he cometido, intentar repararlos, con paciencia, lo antes posible, esperando a que se de la mejor situación; este Paso Diez me dice que tengo que hacer un inventario diario para ver si algo se me ha pasado, si he hecho daño a alguien que no he querido ver, algo que podría haberse mantenido como un hábito y que me cuesta verlo. Este Paso Diez también me dice que ponga en la otra columna las cosas que me hacen estar alegre, las que me dicen los motivos que tengo para ser feliz. Dedicar quince minutos a un inventario que me ayuda a ver lo que he hecho mal y repararlo, poder sentir la alegría de lo que he hecho bien; lo que me acerca a la buena vida.