Le di una oportunidad a la fe. Durante muchos años la razón me a impedido estar bien, conmigo, con los demás. La razón ha sido el gran obstáculo en mi camino hacia la buena vida. Cuando he podido recuperar algo de sano juicio he visto que lo importante no es llevar, o no, la razón, sino si lo que pienso, digo o hago me ayuda a estar mejor. Igual que el deporte me sienta bien y no lo cuestiono; igual que la comida saludable me sienta bien y no la cuestiono; igual que el trabajo, las buenas relaciones, los cursos que hago, muchas cosas que me sientan bien y no las cuestiono. Tener un Poder Superior, como yo lo concibo, me sienta bien, y porqué tendría que cuestionarlo. No se trata de un Dios determinado sino el que hace que me sienta bien. La espiritualidad no tiene porqué ser religiosidad, no está sujeta a dogmas, es libre, como cada persona la entienda, la debo vivir en libertad, se basa en el convencimiento definitivo de que por mi mismo no he podido dejar las adicciones. Tener una mente abierta para dejar entrar en mi vida a un Poder Superior que me ayude en el camino de la buena vida es algo que me ayuda a estar mejor. No se trata de si es cierto, o no, de si llevo razón, o no, solo se trata de si me sienta bien, o no, de si me hace la vida mejor, o no. En mi caso ha sido uno de los mayores apoyos para animarme a seguir en el camino de mi buena vida.