Apartarme, en la medida de lo posible, de las personas en sus momentos malos, disfrutar de ellas en sus momentos buenos. Yo, igual que los demás, tengo mi parte mala, esa que crea conflictos, que hace daño; y la parte buena, esa que nos hace la vida mejor. Hacer El Programa consigue que mi balanza se incline hacia la buena. Necesito aprender a identificarme con los demás cuando sufren, entender que ellos también hacen todo lo posible para no hacer daño, para vivir sus vidas mejor; cuando no lo consiguen, creando conflictos, es porque no saben hacerlo mejor; entender que ellos también aspiran a la buena vida, a tener sano juicio, ese que consigue hacer de lo que quiero lo que me conviene. El Programa me dice que lo primero que tengo que aprender es a quererme, a tratarme bien, a entender que si contribuyo a agrandar un conflicto, al primero que estoy haciendo daño es a mí. Cualquier daño que cause a los demás yo seré la primera victima. Quererme, tener sano juicio para hacer cosas que no me perjudiquen. Es cuando logro crear un espacio entre la persona que tiene, en ese momento, un comportamiento conflictivo, y disfrutar de esa misma persona cuando manifiesta su lado cordial, divertido, su lado afectivo; es cuando aprendo a tener una relación más sana con los demás. Todos hacemos, decimos cosas por las que los demás se pueden sentir agraviados; poder comprender su sufrimiento me hace tener mejores sentimientos hacia esa persona, me acerca a la buena vida.