Saber que soy el que decide por qué camino ir; que puedo elegir el de la impaciencia, el de la angustia, el estrés, la desconfianza, los celos, la envidia, el de la ira; o coger otro, el que aprendo a estar tranquilo, a tener menos temores, más afectivo, eligiendo cada vez más veces lo que me conviene, más confiado, más conectando conmigo, estando abierto a la amistad, en el que intente ayudar a los demás sin manipular, un camino donde me ocupe de mi salud, física, mental, emocional, espiritual, de vivir mi vida. Lo que me aporta El Programa no es solo, sufrir menos y tener menos remordimientos cuando me libero de la ira, también consigo dar, recibir más afecto. Lo que consigo al no manifestar la envidia, no es solo evitar el rechazo de los demás, sino disfrutar de relaciones sanas. Cuando me libero de los celos, lo que consigo no es solo dejar de vivir sufriendo, haciendo sufrir, sino tener una relación más afectiva con los demás. Si consigo liberarme de la impaciencia, no es solo vivir con menos conflictos, sino disfrutar de la vida, de los amigos, de la familia, trabajo, de los demás. Si consigo liberarme de la desconfianza, consigo no solo dejar de hacer daño al intentar controlar, sino vivir la vida que me gusta, dejar vivir a los demás sus vidas. El Programa me ayuda, no solo a liberarme de mis defectos de carácter, esos que causan sufrimiento, a mí, a los demás, me da otras virtudes con las que no contaba, las que me permiten disfrutar más de la vida, de tener relaciones sanas, afectivas. Las que me acercan a la buena vida.