Se va cumpliendo lo que me prometió este Paso Siete, humildemente me voy liberando de mis defectos de carácter. Voy notando cómo me va saliendo más fácil una actitud de humildad ante la impaciencia, cómo me voy derrotando ante ella sin hacer grandes esfuerzos, de una manera más natural. Esta nueva actitud ante la forma en cómo vivo mis veinticuatro horas, en cómo pienso, en la forma en cómo me muevo, en la manera de hablar, lo estoy notando, en mis relaciones con los demás, en la manera cómo afronto las tareas en el trabajo, en los asuntos personales. Percibo que, aunque hay momentos en que me salen antiguos patrones de conducta, me voy notando más tranquilo, más organizado, sabiendo más lo que quiero, lo que me conviene hacer ese día, voy asignando unos tiempos, dando prioridades, disfruto más de lo que voy haciendo, sin el ansia de querer acabarlo para hacer otra cosa. Estoy notando como la frase, sufrir sin actuar, me está ayudando a lograr tener menos conflictos, mejores relaciones, más afectuosas, a sentirme más cerca de los demás, no queriendo solucionar sus problemas, ya; me ayuda a tener una actitud de apoyo, de estar pendiente de las personas que quiero, sin manipulación, con disposición de ayuda, sin prisas. Me está permitiendo anteponer las buenas relaciones a intentar conseguir que las cosas salgan como a mí me gustaría. Voy notando cómo los días en los que me derroto ante la impaciencia van siendo más que los otros días, donde caigo ante ella. La humildad ante la impaciencia me acerca a la buena vida.