Veo como he mejorado en evitar situaciones que me hacen perder la serenidad, también veo como cuando la pierdo puedo recuperarla en menos tiempo que antes. Aún sigo viendo que cuando algo malo me pasa, cuando alguien dice, hace algo que me afecta mal, sin que tenga porque ser importante, basta con que me altere, en ese momento puedo perder la serenidad. El Programa me ayuda a no exponerme a lo que me hace daño, me ayuda a salir antes de una situación conflictiva, pero todavía noto como me afectan las cosas que se presentan sin avisar, de imprevisto. Como situaciones, lo que dicen, lo que hacen otras personas me puede desequilibrar emocionalmente, sin haberme dado tiempo a aplicar las herramientas que me enseña El Programa, los grupos. Hablar, leer, compartir sobre la serenidad no me la otorga, necesito practicarla, necesito dedicar un tiempo diario para que la serenidad, la calma, el equilibrio, se convierta en un valor, en algo sólido que pueda disfrutar sin tener que esforzarme por tenerla. Hace dos años que estoy practicando la meditación, como me sugiere el Paso Once, para ver si a través de ella mejora mi estado de serenidad. Siento que la meditación me está ayudando, en derrotarme ante la impaciencia, a tener más serenidad. Veo como mi vida es mucho mejor que la de antes, también sé que puedo seguir avanzado, El Programa me lo permite, me ofrece continuamente caminos para acercarme a la buena vida.