Tengo buena relación con 5 personas y mala con una, pierdo, mis emociones se alteran, mal. Disfruto de la amistad con una persona durante 5 años, en el sexto tengo conflictos, pierdo, se destruye la relación. Vivo 25 días buenos, o normales, al mes, cinco malos, en esos días malos creo que toda mi vida está mal. Desenmascarar lo malo, que aunque pese más es lo que menos se manifiesta. Valorar lo que más veces se manifiesta, lo bueno. Si con cada persona soy intolerante con su parte mala no llegaré a tener relaciones sanas, afectuosas. En este Paso Nueve, mi deseo de tener relaciones sanas, afectuosas, me lleva a estar bien con la mayoría, no estar mal con el resto. No dejarme llevar por los resentimientos, por el odio, es un acto de amor hacia mí, hacia los demás. Esta forma de relacionarme no debe llevarme a la precipitación, querer integrar a personas queridas en mi vida. Lo que durante tanto tiempo nos ha mantenido alejados, necesito reparar sin prisas: de qué me vale reparar si al día siguiente vuelvo a mostrar mi parte resentida. Conocer mis defectos de carácter, esos comportamientos que hacen daño, a mí, a los demás; trabajar el Paso Siete para poder liberarme de algunos, convivir con otros. Tengo que aceptar mis limitaciones, hay personas con las que de momento tengo que conformarme compartir una relación esporádica, superficial. Ya solo el hecho de no crear conflictos es un acto de amor, hacia mí, hacia los demás. Aceptar la parte mala de los demás me acerca a la buena vida.