“Decido poner mi voluntad y mi vida al cuidado de Dios, tal y como yo lo conciba”. Este tercer paso me dice que si he logrado con el segundo tener sano juicio y no tomar decisiones que vayan en mí contra, que no tenga comportamientos autodestructivos entonces puedo pensar que tengo sano juicio y lo único que me queda es poner mi buena voluntad y mi vida al cuidado de Dios, la Naturaleza, tal como yo lo concibo, es decir aceptar lo que me suceda sin caer en la autocompasión, la ira, los resentimientos, los celos, la envidia, la desconfianza, aceptar las cosas que me pasen y que son inevitables porque ya han pasado y no se pueden cambiar.
Lo que me dice este paso es que acepte la vida tal cual es, sin lamentaciones, como si yo no fuera merecedor de tales cosas o como si las cosas malas solo les puede pasar a los demás y no a mí.
Es cuando pongo toda mi buena voluntad en acción cuando veo progreso, cuando todo lo que me sucede lo dejo en manos de mi Poder Superior.
Este paso me hace sentir más tranquilo, tener menos angustia de lo que pase en mi vida y va preparando el camino para dar el paso cuarto, conocer sin ningún temor para conocer mis partes oscuras. Este es el paso decisivo que necesito para avanzar hacia la buena vida y solo tengo que poner mi buena voluntad en acción.