La noto en forma de opresión en el pecho, desasosiego, afectación desagradable en todo el cuerpo. Se manifiesta cuando me vienen pensamientos de temor hacia algo malo que me puede pasar a mí o a otras personas. Cuando los temores son con fundamentos me tengo que preguntar si puedo hacer algo, que no me perjudique a mí o a los otros, entonces pongo mi buena voluntad en hacerlo. Cuando no puedo hacer nada, ya que no depende solo de mí, necesito la serenidad para aceptar la situación, serenidad ante el temor de lo que puede venir, de las cosas que pueden pasar en mi vida, en la de los demás, al futuro. No puedo permitir que la angustia no me deje disfrutar, necesito soltar, saber que lo verdaderamente importante es que me sucedan cosas, sentir que estoy vivo, no dejarme atrapar por esa trampa, la angustia, que no me deja disfrutar de la vida. Ella logra que se me pasen los otros buenos momentos al estar sintiéndola, pensando en el peligro de lo que puede pasar. El temor a las supuestas amenazas no me deja disfrutar de estar vivo. Para esto me ayuda poner mi voluntad y mi vida al cuidado de mi Poder Superior como yo Le concibo, aceptando lo que pase como algo que sucede porque estoy vivo, poner mi buena voluntad en todo lo que hago, es lo único que puedo hacer, el resultado aceptarlo. Creo que esto me acerca a la zona donde se encuentra la buena vida.