He sido consciente de que el anonimato ha significado una cambio radical en mi vida. Es a través del anonimato cuando puedo orientarme hacia la buena vida, cuando mis éxitos o fracasos no depende de lo que los demás opinen de mí sino de lo que mi conciencia me diga. Soy yo el que, cuando asumo el anonimato como un estilo de vida, me valoro según mis actos, dejo de actuar para buscar la aprobación de los demás, al actuar de forma anónima mi valor personal lo marco yo. Ahora busco mi autoestima en las acciones que puedo hacer por los demás pero de la manera más anónima que pueda, sin esperar alabanzas, solo por mí bien. El anonimato me ha permitido dejar de mirar fuera de mí para comenzar a mirar dentro de mí. El anonimato me ha dado la paz interior necesaria para dejar de aparentar hacia los demás. Me ha permitido aislarme a mi mundo y ver el otro mundo desde fuera, como un observador. Darme cuenta de las cosas que me tienen esclavizado, que me quitan libertad. El anonimato me da la libertad de actuar según mis criterios que en general tienden a que sea mejor persona conmigo mismo. El éxito es importante pero no debe guiarme, mi estado de felicidad está más relacionado con mi búsqueda de la buena vida, mi bienestar lo he notado más cuando me relaciono y ayudo a los demás, sobre todo a los que lo necesitan. El éxito lo siento como la forma más anónima de sentirme útil, lejos de las opiniones de los observadores.