Sentirme libre e independiente y a la vez sentir que pertenezco a un grupo. “Cada grupo debe ser autónomo, salvo en asuntos que afecten a otros grupos o a la organización como un todo”. Tener la libertad de equivocarme, poder rectificar, no dramatizar, sólo corregir, ir aceptando los cambios en la organización como algo que sale de la conciencia del grupo, de lo que sus miembros quieren que sea. Tener el resplado moral a poder equivocarme está bien, saber lo que en otros grupos ha funcionado, lo simple, lo abierto que está a todas las personas, no sentir el temor a que se descontrole, al fracaso. Esta forma de organización sé que tiene que ser sin que pueda perjudicar a otros grupos ya que nos estaríamos perjudicando nosotros mismos. Ser un grupo autónomo es no respaldar ni oponerse a ninguna idea, a ninguna causa, sin afiliaciones a nada, de derechas, de izquierdas, católicos, protestantes, lo que sea, ser autónomo es tener total libertad de ideas, de acción. El objetivo prioritario del grupo es llevar el mensaje a las personas que aún sufren por lo que el funcionamiento interno es independiente pero aunque las tradiciones como todo no son obligatorias si son aconsejables cumplirlas para que se sienten las bases de un proyecto futuro, basado en la experiencia de otros grupos, para que no perjudique el nombre de otros grupos. Estas tradiciones me ayudan a ver una nueva forma de relacionarme en los grupos, sin miedos, en libertad, con tolerancia, con respeto a la opinión de la mayoría.