Lo que me atrajo de este programa, “El anonimato es la base espiritual de todas nuestra Tradiciones, recordándonos siempre que debemos anteponer los principios a las personalidades”. Cuando asistí por primera vez a una reunión pude sentir que todos los que estábamos compartíamos un compromiso, nadie diría nada de lo que se estaba comentando allí; era como pertenecer a una sociedad secreta. Al poco me di cuenta de que no era secreta sino que el anonimato lo podía perder ante quien yo quisiera, siempre que no sea ante los medios de comunicación. Esto me fue fácil de entender, nadie podía representar al grupo, si su imagen se deterioraba, el grupo también salía perjudicado. Con el tiempo comprendí que el anonimato es importante debido a que lo que se comparte en una reunión son las cosas más íntimas de cada persona, esas cosas que no se las contaría ni a mi mejor amigo. Es importante la confidencialidad de lo que se dice ya que nos desnudamos emocionalmente, por eso hay un pacto entre todos de no romper el anonimato, ni comentar lo que se dice en las reuniones; “lo que ahí se dice ahí se queda”. Pero lo que más me ha llegado, es lo importante que es el anonimato para ser mejor persona, para no dejarme llevar por mi ego, no buscar recompensas en todo lo que hago, hacer cosas solo por hacer el bien, sin esperar nada a cambio; esto me ha llevado a querer incondicionalmente; ha sido a través del anonimato como la humildad ha entrado en mi; me a ayuda en la búsqueda de la buena vida.