Creo en el egoísmo que me hace ser mejor, no en el que me pide que se cumplan mis deseos, ni en el que quiere que los demás hagan lo que a mí me beneficia para estar mejor, tampoco el que me hace manipular a los demás para que hagan lo que yo quiero, para mi tranquilidad. El egoísmo que busco es el que me hace quererme más, aumenta mi autoestima, es el que me permite liberarme de mís emociones, estar más tranquilo, tener más salud, el que busca una actividad profesional que me haga tener un bienestar económico, es el que no me permite agredirme. El egoísmo que busco es el que me hace estar mejor conmigo sin buscar culpables en los otros de lo que me pase. Solo a través de este egoísmo podré aspirar a encontrarme en un estado bueno que se pueda transmitir a los demás, poder ayudar a los que lo necesitan y en general aportar más felicidad a los que están conmigo. Para lograr hacer cosas para los demás lo primero es hacerme el bien propio, esto es necesario para hacer el bien común que es lo que me aporta la verdadera felicidad y me lleva a tener una buena vida. Veo que la felicidad me viene dada por lo que las demás personas sientan de bueno hacia mí, la sensación de sentirme útil hace que valore mi autoestima. Es un círculo virtuoso que me genera un efecto positivo interior y exterior hacia los demás. Esto es en definitiva el paso Doce, después de que mi Poder Superior me ha ayudado me pide ahora que ayude a los demás a tener una buena vida.