El Programa de CoDA me habla de los patrones de codependencia, ellos me ayudan a identificar los comportamientos mios que más daño me hacen, esos por los que llegué a los grupos. En otros programas como en A.A. hay una sustancia, el alcohol, es más fácil identificar al enemigo; en CoDA no existe un patrón claro, nos identificamos con muchos comportamientos que nos autodestruyen. En A.A. se dice “hoy no he bebido”, en CoDA no sabemos si hoy hemos codependido, no es fácil identificarlo. Cuando hablo de mi vida en A.A. es desde una posición moral más elevada de la que tenía cuando bebía; me autodescubro sin castigarme; en CoDA es más difícil si no tengo un patrón concreto con el que identificar mi codependencia. En mi caso llegué por el temor al abandono, este temor hacía que intentase tener el control de la vida de otras personas, con esto lo que hacía es sacar mi parte oscura, la que me alejaba más de esa persona, la que me acercaba más a la soledad; ahora la puedo identificar, veo de qué forma se manifiesta; la alarma que me dice que se está manifestando es la desconfianza; cuando yo siento desconfianza de la otra persona es cuando intento controlar su vida. El Programa de CoDA me ha ayudado a superar ese temor, a vivir mi vida, dejar vivir la de los demás. La humildad para aceptar que la desconfianza me supera, su fuerza es mayor que la mía, derrotarme ante ella es lo que me ha permitido liberarme. Crearme una vida que antes no tenía, una que merezca ser vivida, una que me acerque a la buena vida.