La espiritualidad me pide que tenga sano juicio, que elija entre lo que quiero, lo que me conviene; me da a cambio serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas cosas que sí puedo. Todo esto no se logra con la fuerza, la voluntad, el intelecto, la fuerza de carácter, es a través de la buena voluntad en el sentido de hacer lo que pueda en el camino de la recuperación, aceptar lo que pase como algo que se escapa de mis manos. La buena voluntad es un concepto que me pide que intente sacar de mí mi mejor parte, no me pide ser perfecto, no me destruye por tener fallos, recaídas, solo me pide que no abandone el camino, que sea humilde ante las fuerzas que me superan, que me derrote ante mis defectos de carácter, los que me hacen sufrir.
El Programa se identifica con unos patrones de comportamientos, muchos de ellos los tienen un gran número de personas, llegan a ser tan extendidos que podrían ser normales; buscar cuál de esos comportamientos es el que me hace sufrir, aislarme, temer el abandono, sentir la soledad; creo necesario saber cuál de ellos es el que me ha traído a los grupos, el que me hace sentir que he recaído; Los Pasos me ayudan a derrotarme ante ellos.
El Programa no me habla de una total recuperación, me habla de un estilo de vida, una nueva forma de vivir que me acerca a la buena vida.

El Programa de CoDA se identifica con estos patrones de comportamientos:
Patrones de negación: al tener dificultad para identificar lo que siento. Minimizo, modifico o niego lo que siento realmente. Me percibo como una persona totalmente desinteresada y dedicada al bienestar de los demás.
Patrones de baja autoestima: Tengo dificultad para tomar decisiones. Juzgo duramente todo lo que pienso, digo o hago, como algo que no es “lo suficientemente bueno”. Me siento avergonzado al recibir reconocimiento, elogios o regalos. No les pido a los demás que satisfagan mis necesidades o deseos. Valoro más la aprobación que me dan los demás por mi comportamiento, ideas y sentimientos que la que me doy yo mismo. No me percibo como una persona valiosa o digna de recibir amor.
Patrones de conformidad: Actúo en contra de mis valores e integridad para evitar el enojo o el rechazo de otras personas. Soy extremadamente sensible a los sentimientos de los demás y los incorporo como propios. Soy sumamente leal y permanezco en situaciones dañinas demasiado tiempo. Le doy más valor a las opiniones y los sentimientos de los demás que a los míos y frecuentemente temo expresar mis opiniones y sentimientos cuando difieren de los de los demás. Dejo a un lado mis propios intereses y pasatiempos para hacer lo que otros desean hacer. Acepto una relación sexual como un substituto del amor.
Patrones de control: Creo que la mayoría de la gente no es capaz de cuidarse a sí misma. Trato de convencer a los demás de lo que deben pensar o sentir. Me resiento cuando los demás no me dejan ayudarlos. Ofrezco consejos y orientación a los demás, sin que se me pida. Me desvivo por hacer regalos y favores a quienes quiero. Utilizo el sexo para ganar aprobación y aceptación. Tengo que sentir que “me necesitan” a fin de tener una relación con los demás.