Me doy cuenta de que hay cosas para las que no estoy capacitado; eso no lo puedo hacer sin que entre en conflicto con los demás, quiero hacerlo pero mi sano juicio me dice que no me conviene. Estos pensamientos me hacen ser consciente de cómo soy, de lo que puedo hacer sin crear conflictos, verme vulnerable, incapaz de decir, de hacer todo lo que me propongo es algo que me hace sentir más humano, salen los buenos sentimientos hacía mí, esos que no quieren que haga daño, a mí, a los demás. Es con la humildad con lo que lo consigo; una vez que he visto mi Paso Cuarto comienzo a conocer mis limitaciones, es en esto en lo que me ayuda El Programa. Hasta aquí no había logrado, en mí, nada sólido, que perdurase. Es a partir del Paso Cinco cuando puedo poner mi sano juicio en acción, ese que solo lo tengo cuando me doy cuenta de que elijo de entre lo que quiero lo que me conviene. Es aquí cuando necesito conocerme para no querer ser otro, ese que se cree que puede con todo, que se atreve con todo, sin pensar las consecuencias, evitar meterme en planes que hacen más mal que bien, a mí, a los demás. Aceptar mis limitaciones me hace mejor, más yo mismo, sin pretender aparentar lo que no soy, evitar querer conseguir cosas sin mirar el daño que puedo ocasionar. Me siento fuerte, capaz en unas cosas, débil, incapaz en otras, darme cuenta de en cuáles es en lo que me ayudan estos Pasos Cuarto y Quinto; ellos me acercan a la buena vida.