Llegó el momento de comenzar “Sin ningún temor hicimos un inventario de nosotros mismos”. Siento la ilusión, parecida al comienzo de un gran viaje, de una aventura, un viaje al interior de mí. Tengo un sentimiento de bienestar al saber que este viaje me llevará a un lugar en el que me sentiré mejor, estaré mejor con los demás. Me preparo con toda la ternura hacía mí de la que soy capaz; con el valor necesario para afrontar las dificultades que vayan apareciendo. Profundizar en los defectos y virtudes que me han hecho lo que ahora soy, que me han ayudado a conseguir lo que ahora tengo, ponerlos a la luz de mí crítica. Buscar mi honestidad para ver el daño que he hecho, a los demás, a mí mismo. Estar dispuesto a cambiar, a ser otra persona aunque mi esencia seguirá siendo la misma, renunciar a lo que siempre he sido. Sin temor a verme, lo bueno, lo malo; sin excusas, sin culpables, sin autocompasión, sin resentimientos, con todo el cariño, comprensión, sin sentirme culpable, con todo el amor hacía mí que pueda. El convencimiento de que este paso cuarto me llevará a la buena vida me anima, me motiva a comenzarlo. Noto que tengo las riendas de mi vida, que puedo hacer cosas para mejorarla, para sentirme mejor, más cerca de los demás; mirar a la gente a sus ojos, sentir su humanidad, lo que me une a ellos; la promesa que me hace El Programa, la que he visto en otras personas que antes lo hicieron, llegar a sentir el amor, por mí, por los demás. Creo que comenzar el paso cuatro me acerca a la buena vida.