Yo solo no puedo ayudar, acabo autodestruyéndome, destruyendo a los demás. Llegar al convencimiento de que solo un Poder Superior a mí me puede ayudar para que las relaciones personales sean prioritarias, antes que conseguir cualquier otro propósito. Esta será la base de mi felicidad. Para poder ayudarme, a mí, a los demás, necesito escucharles, ponerme en su lugar, intentar entenderles, ver sus incongruencias sin enjuiciar, poder aceptar sus críticas, sus malos modos, sus partes oscuras, evitar el conflicto, callarme, irme sino puedo con ello; si me quedo, pensar lo que voy a decir, decirlo bien sienta lo que sienta, decirlo en el momento, en el lugar adecuado. Ante esto me considero impotente, cuando entro en conflicto con una persona, mi sentimiento es que lo hago con todos los demás; ante el conflicto abandono, yo solo no puedo, necesito la ayuda de un Poder Superior. Sentirme humilde en el trato con los demás, prestar a todos atención, respetarlos, respetarme. Aunque son más veces los momentos buenos que tengo cuando ayudo a los demás, son los menos momentos malos los que tienen tanto peso que me hacen abandonar mi propósito. Necesito dejarme ayudar por mi Poder Superior, buscándole más veces, en la Naturaleza, estando en contacto con él pedirle que me devuelva el sano juicio, que me ayude a derrotar a mi ego antes de que surja el conflicto. Buscar la felicidad ayudándome a mí, a los demás, esto me acerca a la buena vida.