Para mantener vivo El Programa ha sido necesario asistir a las reuniones hasta que se han convertido en mi estilo de vida. En las reuniones he visto que en este Paso Dos no es tan importante saber cuál es mi Poder Superior como sentir que solo un Poder Superior puede ayudarme en mi vida ingobernable. Una y otra vez cayendo en los mismos comportamientos codependientes; los temores a sufrir me hacían intentar controlar a todas las personas a mi alrededor, esto provocaba en mí un sentimiento profundo de soledad. Perdí el sano juicio, una y otra vez caía en los mismos comportamientos autodestructivos; yo solo no he podido, mis comportamientos y pensamientos tenían más poder que el que yo tenía para intentar evitarlos. No es importante cómo he llegado a esta situación, mis genes, lo que aprendí, mi infancia, mis padres, las circunstancias, mi personalidad defectuosa, lo que importa es mi impotencia ante esto. La espiritualidad que busco en este paso no es religiosidad, no se basa en dogmas, es libre, como cada persona la entienda, se basa en la fe de que por mí mismo no he podido evitar la enfermedad de la codependencia, que un Poder Superior me puede ayudar; que puede devolverme el sano juicio, ese que me permite elegir de entre lo que quiero lo que me conviene, pero esto lo hará mucho más adelante, cuando haya trabajado El Programa; ahora lo que consigo es tener fe en que él comenzará a hacer su trabajo, si yo le dejo.