Aprender a tener relaciones sanas, afectuosas, de una manera auténtica, basadas en la confianza, en el compromiso, poder manifestarme poniendo toda mi buena voluntad para no hacer daño. Hay personas en mi lista con las que estoy deseando volver a recuperar la buena relación, otras no. Necesito derrotarme ante la impaciencia de querer solucionar, ya, la relación que ha estado mal durante mucho tiempo, años. Derrotarme para no provocar situaciones forzadas; necesito ir despacio, aprovechar cada ocasión que se presente para demostrar mi afecto. Estar preparado para encajar respuestas que no me gusten, que me rechacen. Derrotarme ante la impaciencia, sufrir sin actuar. Valorar cada momento como una oportunidad, cada avance como un triunfo, poder compartir momentos, un día juntos, sin que nos sintamos fantasmas, uno para el otro. Evitar hacer el mal por querer hacer el bien. Ahora que puedo tener buenos sentimientos hacía mí, que puedo sentirme querido, que he recuperado gran parte de mi sano juicio, ahora es el momento de que ese amor que me tengo, que me ha costado tanto conseguir, lo comparta con los demás, con los más cercanos. Igual que me he perdonado para poder quererme, necesito estar dispuesto a perdonar todo, a las personas con las que quiero reparar el daño causado, para poder quererlas. Son en estos pasos ocho y nueve donde voy a tener que demostrarme si he aprendido a ser humilde, a derrotarme ante mis defectos de carácter. Querer aprender a tener relaciones sanas y afectuosas me acerca a la buena vida.