Lo que más me acerca a la buena vida es tener relaciones sanas, afectuosas. El mayor obstáculo para conseguirlo son los conflictos. Necesito aprender una nueva actitud, una nueva forma de tomarme las cosas. Es mi habitual forma de vida, con prisas, lo que necesito cambiar; eso implica cambiar yo. Lo que me ayuda a evitar los conflictos es que aunque quiera conseguir algo, que me traten de una determinada manera, que se comporten como a mí me gustaría, que se haga lo que creo mejor, sea lo que sea, conseguir objetivos profesionales, como nuevas habilidades; personales, como nuevas amistades; familiares, como llevarme bien con mis hijos, lo que sea; si para conseguir esto voy con prisas, me sentiré angustiado, caeré en fallos, en reacciones impulsivas que afectarán a las personas que están conmigo, entonces será muy fácil entrar en conflicto. Puedo tener otra actitud, ir sin prisas, tranquilo, aprendiendo a esperar el mejor momento para avanzar, entonces habrá menos posibilidades de entrar en conflicto, cuando los inevitables problemas aparezcan. Veo cómo la impaciencia se ha instalado en mi forma de ser, se ha convertido en un hábito; ahora me toca un trabajo largo, debo cambiar mi actitud; aprender a esperar para intentar cambiar las cosas que no son como a mí me gustaría. Querer conseguir algo, saber derrotarme ante la impaciencia, evitar los conflictos, esto es lo que me acerca a la buena vida. Aunque no consiga lo que me propongo por lo menos tendré menos conflictos; mejorarán mis relaciones con los demás.