El Programa funciona; noto cómo voy derrotándome con más facilidad ante la impaciencia. Hoy me ha surgido un impulso de dejar lo que estaba haciendo para hacer lo que se me ha pasado por la mente, hoy he podido aplazarlo para más adelante, he podido no caer en la impaciencia de querer que se haga, ya. Hoy he podido en el trabajo no dejarme llevar por las tareas que se me pasan primero por la mente, he podido planificarlas, darles un orden, una prioridad. Al estar todo el día más pendiente de mis estados de impaciencia noto como ya no se me cuela tanto como antes; ahora comienzo a identificarla en sus sibilinas manifestaciones; con ello lo que estoy consiguiendo es cambiar mi comportamiento ante las situaciones, mi actitud. De alguna manera me estoy volviendo más tranquilo; sin tantas prisas para hacer que las cosas sucedan. Me estoy volviendo más transigente ante las cosas que no son cómo a mí me gustaría, ante las situaciones que quiero cambiar; no solo verlas desde mi punto de vista, ponerme en el lugar de la otra persona. En mi oración diaria, me digo que no debo tener prisas por llegar a lo que me propongo, tengo que intentar disfrutar del camino, de lo que voy haciendo para dirigirme hacia lo que quiero. Sentir la esperanza de que es posible vivir de otra manera, poder dejar atrás esos comportamientos en los que por querer que las cosas sucedan, ya, entro en conflictos. Estoy viendo cómo hay otra forma de vivir. Derrotarme ante la impaciencia me acerca a la buena vida.