Estoy viendo cómo mi vida toma otro camino, uno donde hay menos conflictos, donde me encuentro más tranquilo, en el que comienzo a sentir la confianza de que cuando aparezca un asunto que pueda ser conflictivo, pauso mis impulsos, me doy un tiempo para buscar mi sano juicio, ese que me ayuda a encontrar lo que me conviene; el sano juicio que no se atiene a razones, ni a la razón, sino que me hace ver lo que no me genera conflictos; lo que puedo solucionar de otra manera, si me doy un tiempo para calmarme, para ver de qué modo puedo plantear el asunto; donde tenga en cuenta lo que siente la otra persona; empatía para ponerme en su lugar, para ver las cosas de otra manera. Comienzo a ver que hay otra forma de vivir, sin que los conflictos sean algo habitual, sin que haga nada para evitarlos. Se que no puedo pretender tener una vida sin problemas pero sí siento que muchos de ellos los puedo afrontar de otra manera, más tranquila, en el momento adecuado. Derrotarme ante la impaciencia está logrando liberarme de ella. Ahora miro hacía atrás y veo un avance; las personas que están cerca de mí lo notan, algunas también lo manifiestan, lo importante que es la paciencia. Poder parar, pausar, buscar el sano juicio para saber qué decir, cómo, cuándo decirlo. Siento que me está ayudando la meditación, la atención a la respiración, algo que llevo practicando hace un año, noto que me calma, que me ayuda a buscar dentro de mí la tranquilidad que necesito. Derrotarme ante la impaciencia me acerca a la buena vida