Sentir que tengo el control de mi vida. Cada vez voy siendo más consciente de lo importante que es conocerme, ver qué cosas son las que me hacen daño, las situaciones en las que aunque lleve razón, la pierdo. Se trata de desenmascarar porqué se originan los conflictos, no desde el punto de vista de los motivos que me han llevado a ellos, sino desde la postura en la que lo podía haber evitado. Veo como hay día malos y buenos sin que nada importante en mi vida haya cambiado, todo está en mi mente. También los conflictos están en mi mente, yo podría evitar la mayoría de ellos sino me dejo arrastrar por la impaciencia, querer solucionar lo que no es como a mí me gustaría, en ese momento. Lo que puedo ver como malo en un momento, en otro quizás no lo vea tan malo. Lo que puedo sentir como una ofensa en un momento y reaccionar por impulso, mal, si me doy un tiempo puedo abordarlo sin conflicto. Lo que me parece inaceptable en un momento y lo manifiesto con conflicto, puedo esperar a que los dos estemos calmados para tratarlo, sin conflicto. Esto no significa que al final logre lo que yo quiero, pero si me acercaré a la buena vida si disminuyo los conflictos. Sentir remordimientos, pensar que lo podía haber evitado, que la misma situación tratada de otra manera podía haber evitado el conflicto. No se trata de si llevo, o no, razón, sino de lo que me conviene para encontrarme bien. Derrotarme ante la impaciencia me acerca a la buena vida.