El Programa me ayuda a aceptar, a no castigarme por tener defectos de carácter, también me ayuda a derrotarme ante ellos para que no hagan daño, a mí, a los demás. La actitud de derrota no es una agresión hacia mí, es un acto de amor, a mí, a los demás. Los pasos anteriores me ayudan a identificar los defectos de carácter que más daño me hacen; elijo trabajarme uno, la impaciencia. Desde que me levanto tengo que estar muy atento a cuándo se manifiesta, cómo lo hace, derrotándome ante ella nada más identificarla. Se juntan varias cosas a la vez, intento hacerlas deprisa, acabar lo antes posible; necesito saber qué cosas voy a hacer, cuánto tiempo me va a llevar cada una, priorizarlas, prestar atención a lo que estoy haciendo, no preocuparme por lo que después haré. No tener prisa por llegar, por acabar, me permite estar más a gusto con lo que estoy haciendo en cada momento. Es cuando las cosas no suceden como a mí me gustaría, las personas no se comportan como yo quiero, no me dicen lo que yo quiero oír, necesito derrotarme ante Ella, sufrir sin actuar, esperar para abordar el asunto en el mejor momento. Derrotándome ante la impaciencia, primero, conmigo, veo cómo también lo voy logrando con los demás, menos intransigente; afronto las relaciones con los demás, los problemas, con más calma, sin querer tener la solución, ya. Con esta nueva actitud han mejorado mis relaciones, tengo menos conflictos. Este Paso Siete, me hace más humilde, me acerca al buena vida.