Una sensación que me supera, hacer daño a los demás. La falta de sano juicio me llevó a tener un comportamiento destructivo, conmigo; los demás también pagaban las consecuencias. Lo que me llevó a tocar fondo es no soportar más, participar en hacer tanto daño, tantas muertes de personas queridas, mi mejor hermano, mis mejores primos, mis mejores amigos, drogas, alcohol, muerte. Yo en medio, participando en el juego macabro. Tanto daño, tanto sufrimiento, no lo soporté más. Aún hoy me vienen sentimientos tristes al verme haciendo cosas con las que nos hundíamos más, cosas que hacían sufrir, no solo a los que estábamos dentro, sino a todas las personas que nos querían, amigos, familia. El Programa, los grupos me ayudaron, hace muchos años que me he perdonado por eso. Hoy he recuperado gran parte de mi sano juicio; evitar querer hacer el bien para acabar haciendo el mal; vivir mi vida, dejar vivir la vida de los demás; ayudar sin manipular, sin querer que los demás se comporten, hagan, digan lo que yo quiero. Esta ha sido una de las cosas más importantes que me ha enseñado El Programa, recuperar mi sano juicio para dejar de contribuir a crear más sufrimiento. Al rebajar mi ambición lo que he logrado es bajar mis expectativas, ya no necesito ser tanto, tener tanto, ahora disfruto más de la vida como es, de las personas como son. Vivir sin participar en el daño me acerca a la buena vida.