Lo que comenzó con una derrota ante el alcohol se ha convertido en un estilo de vida. Un estilo de vida basado en El Programa de los Doce Pasos, que me facilita todo lo que necesito para conocerme, con el fin de poder recuperar mi sano juicio, ese que logra hacer, de lo que quiero, lo que me conviene. Recuperar mi sano juicio me permite derrotarme ante situaciones aunque lleve razón; me hace ver que la razón no me basta para manifestar mis defectos de carácter. Un estilo de vida donde puedo ver cómo voy recuperando la relación con las personas que quiero, familia, amigos, al poner mi sano juicio por delante de mi ego, ese que quiere que se cumpla lo que quiero, cuando yo quiero. Un estilo de vida basado en la humildad, aceptando que hay cosas que me superan, ante las que necesito la ayuda de un Poder Superior, primero los grupos, después, tal y como yo lo concibo. Un estilo de vida que busca sufrir menos, donde la razón pasa a segundo plano, donde las relaciones sanas y afectuosas pasan a ser la prioridad. No me basta con tener razón para manifestarme, necesito intentar evitar que los problemas pasen a conflictos. De nada me sirve tener razón si ella me lleva a sufrir. Lo que me hace tener sano juicio no es tener razón, es tener buenas relaciones con los demás. Un estilo de vida donde me libero de los defectos de carácter que más daño me hacen, los que me separan de los demás; donde aparecen nuevas virtudes que me unen a ellos. Un estilo de vida espiritual, que logra que me sienta unido a todos. Aprender este estilo de vida me acerca a la buena vida.