Llevo más de un año trabajándome este Paso Siete; durante este tiempo he podido comenzar a sentir los beneficios de una vida con menos impaciencia, con menos conflictos. Me viene la tentación de hacer el siguiente paso, de llegar antes al final, al Paso Doce. Mi sano juicio me dice que ahora que comienzo a sentirme humilde ante la impaciencia no debo dejarme retroceder el camino andado. Infravalorarla es lo que Ella quiere, es muy sabia, busca la forma de ganarme, de que baje la guardia, que dedique mi atención a otras cosas, sabe que es la única forma de que vuelva a manifestarse. Vivir este Paso Siete con plenitud, leer, buscar literatura que hable de este paso en general, de la impaciencia en concreto; escribir, sobre él, sobre Ella; hablar con compañeros; compartirlo en grupos; con esto consigo no darla tregua, ningún centímetro de ventaja. Mi experiencia en este paso es que para lograr un cambio en mí, dejar de ser lo que era para ser mejor, no lo consigo sino es después de mucho trabajo, de mucho tiempo poniendo mi buena voluntad; la impaciencia quiere que no lo consiga; identificarla para derrotarme ante Ella es la solución. Para qué avanzar por otro camino si este me lleva a donde quiero, me acerca a la buena vida. El Programa, el grupo me ayuda a darme cuenta, a tener sano juicio. Ahora que comienzo a tener menos conflictos, quiero, me conviene seguir en este paso. Derrotarme ante la impaciencia me acerca a la buena vida.