Algo por lo que luchar, por mi vida. Luchar, paradójicamente, para derrotarme ante mi ego. Luchar para tener una vida que me guste, donde los demás se vuelven los protagonistas. Cuando entré en los grupos me hicieron una promesa, aprendería a tener relaciones sanas, afectuosas; siempre que hiciera los pasos, me diera tiempo, sin buscar atajos. Veo como mis relaciones personales han mejorado. Siento que tengo la fuerza necesaria para hacer mi vida mejor. No importa cómo he vivido antes, El Programa me ayuda a cambiar cosas, comportamientos, me acerca a la buena vida. Una de las actitudes que más me ayuda es la de evitar conflictos, y cuando son inevitables me ayuda a saber parar antes, a no agravarlos. Haciendo El Programa he podido aprender a no sufrir más de lo necesario. Cuando surge un conflicto mi intención es de no generar más sufrimiento del necesario, esto es, reparar lo antes posible, si puede ser hoy, mejor, sino mañana. Ya no veo ningún sentido a sufrir sin necesidad, a mantener una postura de enfado, de sentirme ofendido por el mero hecho de alimentar mi ego, he aprendido que mi ego no necesita sufrir innecesariamente. El Programa me enseña, no solo a hacer menos daño, sino a reparar lo antes posible. Con esta nueva actitud mis relaciones personales son más sanas, afectuosas; los que más se han beneficiado de ella son los más cercanos. Este Paso Siete me enseña humildad, me acerca a la buena vida.