Navidad, convivencia familiar, emociones encontradas, siento cómo mis deseos no se satisfacen, lo que quiero hacer no es posible, otros lo marcan, mis prioridades pasan a otro lugar, me altero, un sentimiento turbulento comienza a manifestarse, va a más, siento la necesidad de hacerme oir, sé que habrá consecuencias, malas; logro reprimirme, callarme; creo que ellos se dan cuenta, pienso que lo importante es no decir, no hacer nada ante lo que después sé que me arrepentiré, aunque lleve razón, no es la razón lo que me hará sentir mejor. Lo he conseguido, ha transcurrido el día entre buen rollo. Saber ahora que me ha faltado muy poco para que esto no haya sucedido, que si no llego a sufrir sin actuar no habría vivido un buen día, con ellos. Veo como El Programa me está ayudando, no desde la posición de que no me afecten las cosas, las situaciones, las personas, Él me ayuda a no agravar los problemas, a no pasarlos a categoría de conflicto. Dar prioridad a las buenas relaciones con los demás por encima de mi ego; saber derrotarme ante él; eso es lo que me ha pasado hoy, he podido derrotar a mi ego, no dejándole que se manifieste. Necesito seguir asistiendo a los grupos, trabajar El Programa; no me basta con saber, necesito poner en práctica todo lo que sé. Es en los momentos donde estoy seguro cuando creo que El Programa funciona, es en los momentos difíciles cuando me veo vulnerable, siento que voy a recaer en el conflicto; hoy no lo he hecho. Hoy El programa me ha acercado a la buena vida.