Aprender a sufrir, sin hacer, sin decir nada. No puedo evitar que haya situaciones, personas que me desequilibren, que me generen sentimientos negativos, emociones que perjudican. Hay días en que me olvido de esas situaciones; creo que las he superado. Sin embargo, un día, estando con esa persona, aparecen. Nos juntamos un grupo amplio de mi familia, antes mi estado emocional ya estaba alterado sin saber muy bien porqué. Intento desviar la atención hacía las personas con las que me encuentro más a gusto, una persona me dice que me relaje, pienso que tengo que esforzarme más para no dar la nota, esa que hace que el ambiente se tense; otra persona me dice, sonríe a la cámara, noto que sigo sin saber disimular mi malestar. Comienzo a soltar, a relajarme, sonrío, vuelvo a prestar atención a las personas que me aportan buenas sensaciones, lo consigo. Al final de la reunión me despido de todos de buenas maneras. Vuelvo a confirmar que algunas personas sacan mi peor parte, que si puedo debo evitarlas. Poder sufrir esos momentos sin que se me note, disimular mi malestar para no generar mal rollo en el grupo. Con esta forma de comportarme veo que he avanzado, antes no tenía esta actitud, si me encontraba mal, todos se enteraban, lo extendía a los demás. No puedo hacer que todos me caigan bien pero sí puedo hacer la vida mejor a los demás. Derrotarme ante la impaciencia; aprender a sufrir sin actuar me acerca a la buena vida.