Son mis defectos de carácter los que me pueden hacer mejor, no mis virtudes. Ante lo que soy, por naturaleza, sin esfuerzo; una forma de ser que he heredado, otra que he aprendido, sin darme cuenta; ante este parte buena de mí, la siento como normal, como algo que no valoro porque siempre la he tenido, es algo tan habitual que no soy consciente de ella. Es mi parte mala, la que muestra mis defectos de carácter, la que hace daño, a mí, a los demás, esa, si la trabajo en este Paso, si logro no manifestarla, hace que me sienta mejor, noto cómo he mejorado. Con este Paso siento que he logrado liberarme de defectos de carácter que antes hacían sufrir, a mí, a los demás, los celos, la desconfianza, la ira, la envidia, ahora, la impaciencia; son parte de lo que he heredado, aprendido; pero después de trabajarlos en este Paso, durante muchos años, siento que ya no los manifiesto. He experimentado lo que me prometía El Programa, que si era capaz de ser humilde ante ellos, poder derrotarme ante ellos, me liberaría. Esto en sí mismo me ha cambiado la vida pero lo que más me sorprende es que, al liberarme de estos defectos de carácter, me ha sido fácil aprender otras virtudes que antes no tenía, la compasión, la solidaridad, el afecto, la paciencia, la confianza, la generosidad sin manipulación, el amor. No han sido mis virtudes, a tenido que ser a través de mis defectos de carácter cómo me estoy acercando a la buena vida.