La impaciencia, estoy viendo que es diferente a los otros defectos de carácter, no se manifiesta en ocasiones, está metido en mi manera de pensar, de decir, de hacer, en mi comportamiento durante todo el día. Se me cuela de forma sibilina, en el coche, en el trabajo, en la tienda. En la mayoría de las ocasiones tiene la aprobación de los demás, la mía. Desde que me levanto debo comenzar mi derrota ante la impaciencia. Cambiando antiguos hábitos evito muchos conflictos, originados por mi actitud impulsiva. Proponerme acostarme antes, levantarme más temprano, sin prisas. La impaciencia hace que se me acumulen pensamientos por hacer varias cosas a la vez, logra que me angustie. Decidir qué cosas tengo qué hacer, darlas un orden, prestar atención a lo que esté haciendo, no tener prisas por acabarlo; evitar, salvo que esté justificado, dejar lo que estoy haciendo porque otra cosa me ha venido a la mente. Para trabajar este Paso necesito derrotarme ante la impaciencia en mi comportamiento, lo que no me gusta que digan, que hagan los demás, mi intransigencia; aprender a sufrir sin actuar; darme un tiempo de respuesta. Cuando hay una situación en la que me noto alterado, las cosas no están saliendo como yo quiero, hay personas en medio, darme un tiempo, derrotarme ante las respuestas rápidas, nadie me las pide, soy yo el que reacciona, en muchos casos provocando un desequilibrio, mío, de los demás, en otros un conflicto. Conocer mejor a la impaciencia me acerca a la buena vida