Vuelvo a recaer en la impaciencia. De pronto alguien me plantea un problema, una situación en la que veo que puedo ayudar, la otra persona tiene un conflicto, se encuentra emocionalmente mal; quiero tomar el control de la situación, me creo que tengo la solución, intento decírselo, la persona está emocionalmente alterada, no soy consciente de ello, solo pienso en la solución, intento convencerla de cómo afrontar el problema, creo que no me escucha, creo que no me entiende, siento que no está haciendo lo que debería, se lo reprocho, empeoro su estado, ahora comienza a estar emocionalmente peor, me contagio, ahora ya somos dos los que estamos alterados, se inicia el conflicto, me contesta mal, la contesto mal. He recaído. Sé que tengo que reparar, hoy, espero a calmarme, lo logro, me quedo pendiente de ella, la observo, espero el mejor momento, reparo. Cuándo será la próxima recaída. Solo por hoy; humildemente me derroto ante la impaciencia, ella me lleva a la soledad. Me preparo para un largo camino, un montón de conflictos me esperan hasta que me pueda liberar de la impaciencia. Este mismo camino ya lo he recorrido para conseguir otros logros, ha tenido que pasar mucho tiempo para notar los resultados, los noto, siento que me he liberado de muchas cosas; unas fueron, diría yo milagrosas, nunca más se han manifestado; otras han tenido que pasar muchos años. Pido a mi buena voluntad que no me abandone; ella me puede ayudar a buscar la buena vida.