La impaciencia hace que valore el tiempo de una forma enfermiza, no es capaz de dejar que los acontecimientos se vayan desarrollando, los fuerza a que sucedan. La forma en cómo trata el tiempo la impaciencia es similar a cómo trata el dinero el avaro, quiere que las cosas sucedan lo antes posible para así disponer de más tiempo. Al ser generoso con los tiempos voy dejando que las personas se manifiesten como ellos quieran, esperando mi ocasión para intervenir, sin buscar atajos para intentar conseguir lo que me propongo. Tener prisas por acabar las cosas; dejarme llevar por mis movimientos rápidos; impacientarme ante algo que veo mal; hacer una crítica sin fijarme si la otra persona será receptiva, si sus emociones están tranquilas; la impaciencia me lleva al conflicto. Hoy se ha manifestado, de una manera que antes me pasaba desapercibida, ha sido por un trabajo creativo que estoy haciendo, he visto una forma de darlo a conocer, en ese momento mis pensamientos han comenzado a volar, querer hacerlo ya, sin tener en cuenta si el trabajo está preparado, mis pensamientos hacen que lo desee ya, me hace tomar decisiones precipitadas, las que generan conflictos. Hoy he podido reconocerlo al momento, me he derrotado ante él, he evitado generar un conflicto, a mí, a los otros. La impaciencia es un camino hacia la soledad al no dejar a los demás sus tiempos para manifestarse, esperar yo a los míos. Poder derrotarme ante la impaciencia me acerca a la buena vida.