Con qué facilidad retrocedo a mis estados anteriores. Qué poco hace falta para que se derrumbe todo lo que estaba construyendo. Cómo me ha bastado un bajo estado anímico, producido por la alergia al polen, para perder mi capacidad de derrotarme, para que mi ego vuelva a tomar el control de mi vida y aparte a mi humildad a la oscuridad, donde no pueda actuar. Hoy es un día para derrotarme ante mi ego; sufrir sin actuar. Comenzar a sentir la posibilidad de no lograrlo, de no poder liberarme ante la impaciencia. Al trabajar este paso me creo más de lo que soy, creo que puedo ayudar más de lo que puedo, cayendo en el conflicto. No quiero una vida en la que por querer hacer el bien acabe haciendo el mal. Al querer ayudar a los demás me lleno de tareas, no sé decir que no, me ofrezco sin pensar en mí, momentos en los que me siento desbordado. Mi ingenuidad ha pensado que los demás entenderían cómo me encuentro, me tratarían como a mí me gustaría en ese momento, esto no es así, los demás tienen sus prioridades, intentan equilibrar sus propios estados emocionales. Recaigo en la impaciencia de una manera descontrolada, mi ego toma el control, me vuelvo intransigente, tengo que hacerlo como yo creo, sin atender a otras razones. Veo con desesperación como no logro liberarme de la impaciencia, creía que el camino sería más fácil. En estos momento necesito buscar en mi Paso Tres, pongo mi buena voluntad en lo que hago, el resultado se lo dejo a mi Poder Superior, la Naturaleza, Ella es la que sabe.