El hombre ante el sufrimiento, no el físico, el espiritual; yo ante el sufrimiento. Puedo tomar la decisión de auto compadecerme, ahondando más en el sufrimiento, o puedo tomar una postura de darle un sentido, poder ver que ese sufrimiento tiene una finalidad, la de que yo me pueda hacer mejor, que pueda liberarme de mis comportamientos que hacen daño; poder a través de ese sufrimiento sentirme más unido a los demás, tener mejores relaciones ellos. Es a través de mi Poder Superior, si lo busco, si lo encuentro, si logro mantener contacto con él, entonces puedo recuperar el sano juicio, ese que me permite decidir qué sentir, qué pensar, qué hacer, qué decir. Son en los peores momentos de mi vida, en los que más sufría, cuando he buscado de forma desesperada a mi Poder Superior, lo he encontrado en la Naturaleza. Con Ella puedo conectar con mi yo más íntimo, sentirme conectado a todos, a todo; en la Naturaleza puedo recuperar mi sano juicio para ver las cosas de otra manera, menos dramática, pudiendo aceptar las cosas malas de la vida. Es en la Naturaleza donde valoro lo importante, vivir; poder hacer la vida mejor, la mía, la de los demás, poder dar amor. A través de ir humildemente liberándome de los defectos de carácter que me separan de los demás puedo sentirme cercano a ellos, dar amor. Lograr identificar cuándo se va a manifestar la impaciencia me permite derrotarme ante ella, me hace sufrir menos, me acerca a la buena vida.