Sentir la fuerza que me da ser el que gobierna mi vida, la persona que más puede hacer para tener una buena o mala vida. Llegar al convencimiento de que no es suficiente lo malo que me pase para tener una mala vida; que aunque sufra duros golpes, El Programa me ayuda a acercarme a la buena vida. A través de él he podido ser mejor, esto, además de mejorar la situación en la que vivía, me ha hecho mejorar; encontrar más serenidad, relacionarme mejor, tener una nueva forma de vivir, mas satisfactoria, menos sola, haciendo más felices a los que comparten la vida conmigo. El Programa me ha enseñado a que yo puedo hacer de mi vida un infierno o un paraíso; lo que me pide es que le dedique un tiempo, seguirlo, trabajar los pasos, asistir a las reuniones; me pide paciencia, que no busque atajos. No hay fin, El Programa es infinito, nadie alcanza la perfección; se trata de mejorar, de ir acercándome a la buena vida. El Programa me da unos sabios pasos, para que cuando me estanque, si cambio, me lleven a otra dimensión, una en la que me pide que siga avanzando, que siga mejorando. Aunque el camino no esté exento de malos momentos, los golpes que yo me doy, los que me vienen de afuera, los días malos, El Programa me enseña a superarlos. El mejor momento, de mi vida, que estoy viviendo es hoy.