Poder poner límites a la parte mala de las personas, disfrutar de su parte buena, en eso consisten las relaciones sanas, afectuosas. Me demuestra, de forma inconsciente, su defecto de carácter, me siento molesto, a la defensiva, atacado, ahora me doy cuenta, como también me doy cuenta de los míos; derrotarme si puedo, sino reparar. Poder ir identificando lo que me hace daño de las personas que me importan, a las que quiero; saber cuáles de esos defectos de carácter puedo afrontarlos, intentar poner un límite, saber a cuáles no. Hablarlos, intentar llegar a acuerdos, una y otra vez; al igual que mis recaídas son constantes, las suyas también, volver a hablarlo; derrotarme ante mi impaciencia para evitar conflictos, sufrir sin actuar. Tomar mi propia posición, lo que puedo decir, hacer, o no decir, no hacer, moverme del sitio, irme; no hacer como si no estuviera pasando, evitar dar mi poder a esa persona, sentir que depende de mí el cómo me deje hacer daño, que depende de mí evitar el conflicto. Las buenas relaciones me acercan a la buena vida pero todas las personas tienen su parte mala, poder evitar que me hagan daño es lo que me permite acercarme a las personas sin el temor a sufrir, a sentirme mal. Fomentar las relaciones que me hacen sentir mejor, conocer más a las personas con las que vivo, con las que me relaciono, las que tienen más poder sobre mí, las que nos podemos hacer la vida mejor, eso me acerca a la buena vida.