Poder manifestar mi parte más auténtica, esta es una de las cosas por las que le estoy agradecido a los grupos. Que un grupo de personas nos juntemos, hablemos de lo que sentimos sin enjuiciarnos; pudiendo mostrar nuestros más escondidos temores, sin miedo a que nos rechacen por ello; poder comenzar a verme tal como soy, sin las máscaras que me solía poner para relacionarme con los demás. Es a través de escuchar a los demás su parte más íntima, de que ellos escuchen la mía, cuando se produce algo mágico, de pronto se esfuman muchos de los temores que antes me impedían relacionarme con autenticidad. Es un gran avance el que siento que he dado en mis relaciones personales, cuando puedo intentar ser yo, dejar de intentar ser otros para que me quieran más, buscar mi parte auténtica, esa que creía que no era la más adecuada para relacionarme. Ahora mi yo más auténtico se relaciona mejor que mi falso yo. Todo esto no lo habría logrado sin un grupo de personas que, como yo, buscan los sentimientos más auténticos en su fondo para darles forma, poder vocalizarlos ante las demás personas que me oyen, sin juzgar, llegando en muchas ocasiones a una total conexión con los demás. Buscar mi lado auténtico me lleva a desear que los demás se manifiesten tal como son, sin intentar manipular su forma de ser para que yo esté más conforme con la relación. Buscar mi lado auténtico me hace tener mejores relaciones, me ayuda a buscar en las personas qué es lo que sienten realmente. Tener relaciones sanas, afectuosas me acerca a la buena vida.