Voy sintiendo cómo con este Paso Siete comienzo a percibir sus efectos, cómo el tiempo va adquiriendo otra dimensión, más pausada, más tranquila, serena. Noto cómo ante lo que me va ocurriendo durante el día no salto, como antes, por reacción; me permito darme unos momentos antes de manifestarme. Esto es algo que comienzo a sentir, aunque en otras ocasiones, las menos, se me olvida, vuelvo a mis viejos patrones de querer solucionarlo, ya; de querer que se me haga caso, ya; de lo que sea, ya. Voy viendo como si continuo derrotándome ante la impaciencia, solo por hoy, aunque lleve razón, se me va cumpliendo mi propósito. Esta derrota la incorporé a mi oración diaria, desde entonces, todos los días me propongo derrotarme ante la impaciencia, sufrir sin actuar, pausar como la mejor manera de evitar los conflictos, de sentirme más cerca de los demás. Hoy me he derrotado ante la impaciencia, he podido abordar un asunto de otra manera, más como un juego, algo a lo que me enfrento, ante lo que voy a necesitar esforzarme para conseguirlo; en otras ocasiones habría planteado el asunto con ansia, con urgencia, siendo intransigente; hoy lo veo como una forma de poder crecer, de afrontar, junto con los demás, una tarea que nos conviene; no sé si lo lograré pero estoy intentando hacerlo sin conflictos, más cercano, sintiendo que con este asunto no saco lo peor de los demás, sintiéndome más querido, queriendo más. Derrotarme ante la impaciencia me acerca a la buena vida.