Hoy he vuelto a recaer, una persona quiere algo de mí que me incomoda, me siento alterado emocionalmente, se lo manifiesto, la persona se contagia, ya estamos algo alterados los dos; pienso que llevo razón, mantengo mi postura, ella la suya, me doy cuenta de que la impaciencia me está manejando, intento derrotarme, no lo consigo, recaigo. Esta vez la recaída no ha sido grave, he logrado calmarme, al final se ha solucionado sin graves consecuencias; aún así estas situaciones van creando una forma de relacionarme conmigo, con los demás. Una vez que he visto cómo no he podido derrotarme ante la impaciencia, he tenido que sentir una vez más lo remordimientos, aunque por esta vez no han sido fuertes no he logrado mis propósitos, derrotarme ante mi defecto de carácter, la impaciencia; aunque llevara razón, poder parar, pensar antes de decir, tener una actitud más calmada, sin sentirme atacado, sin sentir que tengo que hablar cuando noto que mis emociones se están alterando. Cualquier relación, corta, larga, cercana, lejana, va puliendo mi carácter, va configurando mi forma de tratar a las personas en las sucesivas relaciones. No puedo pensar que como ya ha pasado no me ha dejado huella; con esa persona sobre todo, con las demás personas también, en cada relación que tengo me voy moldeando; solo por hoy puedo hacer que mis relaciones mejoren o empeoren; son mis defectos de carácter los que me alejan de los demás, los que me llevan a la soledad, derrotarme ante ellos me acerca a la buena vida.