Querer conocer a la impaciencia, querer liberarme de ella, esto me acerca al amor. En la medida en que no haga daño, que no genere sufrimiento, puedo amar más, mejor. La impaciencia es un obstáculo que me separa del amor de las personas, ese amor que me acerca a la buena vida. No amar sería mostrarme impasible ante lo que me aísla, lo que me lleva a la soledad; amar es tener una actitud de acción, de querer que mis relaciones con los demás mejoren. Para eso necesito identificar a la impaciencia. Organizamos una actividad un grupo de personas, creo que sé lo que tenemos que hacer, comienzan a dar opiniones, ninguna según lo que yo creo, me manifiesto de forma torpe, tensa, con un tono de voz subido, siento que muestro mi intransigencia, reprocho, juzgo, pierdo los nervios; es posible que imponga mi criterio, a qué precio, la soledad. Poder desenmascararla, dejarla sin sitios donde ocultarse, derrotarme ante ella. Ver a una persona que tiene que hacer algo a lo que se había comprometido, algo necesario para su bienestar, algo que si no lo hace pudiera haber malas consecuencias, ante esas situaciones pienso que está justificada la impaciencia, recaigo, entro en conflicto; vuelvo a poner un ladrillo en el muro que nos va separando. Noto la impaciencia cuando no soporto el comportamiento de alguien, mis emociones creo que se vuelven transparentes, entonces muestro una actitud de intransigencia que siente la otra persona; recaigo.